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21 diciembre, 2009

el principio de algo XXII

Si dije una boludez, repitió varias veces, pero ¿cuántas boludeces se dicen en una vida? muchas, pero en circunstancias como estas hay que evitar decir pavadas o cosas que no aporten a la trama o al relato ¿hay relato? siempre hay narración mientras estemos vivos pensó y también pensó que esa frase podía ser una boludez pero no tan grande como la que había dicho antes.

Dejó el auto estacionado en un callejón. Las calles de la ciudad esta noche están llenas de callejones le dijo una mendiga cuando lo vió pasar. Vió una puerta que decía «salida» y él entró y al traspasarla escuchó My Sharona a todo volumen. El grupo The Knack, el tema fue hit a mediados de los 70, él recuerda haberlo tenido en un disco simple de vinilo cuando iba a la secundaria y años después en el CD de la banda de sonido de Reality Bites. Estaba en una disco o algo parecido, porque todo parecía indicar que eso era una discoteca: las luces, la pista, la barra, la música y una cantidad de gente que casi no lo dejaba pasar, pero algo le llamó la atención: nadie bailaba. Trató de abrirse paso entre la gente y subió por una escalera de cromo hacia un lugar que parecía el sector VIP, allí encontró una chica con una computadora que chateaba con él, pero él no tenía computadora, pero sabía que ella le estaba hablando. Lo primero que le llamó la atención era que ella también escuchaba el mismo tema: My Sharona.

Pero lo escuchamos todos, dijo ella. Ella, la chica de los ojos grandes.

No, solo lo escuchamos vos y yo le respondió él y a partir de allí algo los conectó. Pero él se fue, el deber lo llamaba tenía que salvar la vida de la vietnamita, así que con apenas dos palabras que pudieron decirse él dejo a la chica de los ojos grandes y salió a la calle, miró el cielo y no llovía.

¿A dónde ir?

Vení conmigo dijo la chica (de los ojos grandes) y le tomó la mano. Una rara pero reconfortante sensación le invadió el cuerpo cuando la mano de ella apretó la de él. Tuvo el impulso de abrazarla, pero no lo hizo, y casi tres minutos después la abrazó y fue ahí que comenzó a llover. Se refugiaron bajo un techo y se miraron, él le acarició la cara y le tomó la mano, ella lo miró y parecía tener algo de vergüenza. Pasó un taxi y él le hizo señas, pero ella no quiso subir. El no entendió por qué, pero no importó, porque la chica lo besó y le introdujo su lengua en su boca de una manera tan excitante como hacía tiempo que no le sucedía. Pero ¿era la vietnamita disfrazada de oriental? ¿era la chica del paraguas? No, no era ninguna de las dos. ¿Por qué esta mujer apareció así como de la nada?¿o todo formaba parte de su frondosa imaginación? ¿o esa noche era la ciudad de las mujeres? SI todo era parte de su imaginación, pero también de la realidad porque su imaginación controlaba los acontecimientos y si había podido retroceder el tiempo en dos oportunidades ¿había algo que no pudiera hacer durante esta / esa larga noche?

Mientras él se debatía con estos pensamientos la chica de los ojos grandes ya le había bajado los pantalones y escuchaba su voz que parecía recitar algo parecido a una poesía infinita rozando mis labios, después escuchó un trueno que taparon sus palabras y más tarde voy a escalar tu piel y después todo pareció transformarse en una película muda, sin palabras pero llena de piel bajo la lluvia.

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