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3 abril, 2014

DIARIO DE BRISAS II – La soledad del artista ante el tiro penal

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Hace varias noches que no duermo, o duermo poco.

Doce pasos que te separan de la victoria o de la caída.  Pero la revancha siempre existe y si sos un buen jugador te encontrarás con más victorias que derrotas, pero hay que saber llevarla.

Cambio a Babasónicos por Sonic Youth, mi nuevo viejo grupo preferido. Aunque más tarde cuando las notas que escribo en esta libreta pasen al papel luminoso de la computadora la música estridente será cambiada por hits de los 70 como los de American Hustle.

Una jarra de limonada al lado del río.

Dejé el Ipad en mi casa para escribir en la libretita de Tracey Amin que compré en el MALBA.

HOW IT FEELS

Me siento un poco como Tracey en esos relatos de ese libro: Proximidad del Amor.

La soledad de estar rodeado de gente.

Enfrentarme a un estreno siempre me lleva a mirar alrededor.

Y ahora es más extraño, estreno la obra, filmo la película y estreno la película, proceso novedoso que a su vez no tiene solución de continuidad. Y que comienza mañana y termina dentro de un año: Uhh!!

La soledad del arquero ante el tiro penal es un libro de Peter Handke del que Wim Wenders hizo una película a principio de los 70. En los 80 o a fines de los 80 discutíamos el cine de Wenders, que era un lugar a donde ir. Los lugares a veces son personas o a veces son cosas que no responden a una geografía, pero otras veces esas cosas son películas u obras de teatro que sí tienen espacio/tiempo por lo tanto entidad de lugar, entidad geográfica a donde ir. Con un mapa puedo llegar, con un mapa puedo llegar al teatro o al cine. Y en ese mismo trayecto encontrar otros lugares que se mueven junto a mi: lugares/gente, lugares/personas, lugares-personas-sentimientos.

Escribo en la libreta de Tracey Amin escuchando a Sonic Youth en mi Ipod, Miro en el teléfono los mensajes que nunca llegan

Hace muchas noches que no duermo o duermo poco o duermo sin dormir.

Hace varias semanas que mi cama ya no es mi cama y que la espalda me hostiga y que no debería haber comido ese sándwich de pollo.

Tomo jugo de zanahorias y como algas para que el organismo se limpie. ¿Cómo limpio el cerebro?

LEJANIA y ÉXITO

El teatro y el cine no son para cualquiera y esto no tiene que ver con el talento, sino con bancársela.

La locura es necesaria pero a veces esa locura llega a lo cotidiano y ahí es donde el espanto se apodera de los otros cuando se aplaude al artista pero se esquiva a la persona que está detrás de ese artista. Y de nuevo los doce pasos.

LA SOLEDAD DEL ARTISTA ANTE EL TIRO PENAL

Rodeado de gente y buscando ese abrazo privado, ese lugar donde ir cuando las luces se apagan, cuando el aplauso termina. Entonces queda el insomnio y la cama compartida se desvanece.

LA FUGACIDAD, otra constante.

Todo empieza con la luz y termina cuando la luz se va. El escenario es luz y oscuridad. Los actores bailan en la luz, se arman y desarman en la luz, hasta que la luz se va y la gente aplaude y la luz vuelve para volverse a ir. Y ahí otra vez para todos lados. Buscar bares, calles, boliches, evitar que la noche se extienda. Tal vez sea mejor dormir de día, para que parezca que la noche nunca sucedió.

TONTAS PALABRAS DE AMOR

Las palabras caen como estúpidos pensamientos y quizás me guste pensarme como un loser o algo parecido. No lo soy. Pero es cierto que en estos momentos la soledad del artista es la soledad del arquero ante el tiro penal o la del boxeador que como decía Ringo Bonavena cuando te tiran al ring te sacan todo, hasta el banquito. Y para un tipo como yo que todavía cree en una idea del amor un tanto decimonónica, tal vez anticuada y que se da de cabeza con lo que propongo desde mi propia obra, también es bueno que pueda existir ese encuentro que aplaque la soledad del aplauso o la estridencia fugaz del éxito y que me convierta un poco más en un ser al que la sensibilidad y las emociones lo atraviesen por afuera y por adentro sin cálculo ni especulación para poder vivir el amor y el arte con intensidad y libertad y consciente de que no abandonaré nunca la búsqueda permanente de la felicidad.