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10 mayo, 2014

DIARIO DE BRISAS III / La llegada de Elli, la amiga que viene de Paris

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Nos faltaba una actriz para completar el elenco de Brisas Heladas y esa decisión me llevó mucho más tiempo de lo que pensaba. Maria Celia Ferrero y Juan Nemirovksy son los actores que protagonizarán a los mismos personajes que componen en la obra de teatro: Mabel y Bruno. La historia de Brisas se me ocurrió a partir de una relación conflictiva y de amor y odio entre dos hermanos. La historia comenzó como un drama familiar pero al ir avanzando en la escritura se transformó en lo que podria llamar un «film noir trágico-familiar» y entoces surgieron otros personajes que le daban entidad al género y consistencia al relato: El Detective, Antonio el mafioso y la fundamental Carmen, la mujer que inicia una serie de traiciones que terminarán en un desenlace que no conviene aquí detallar.

Carmen debía ser la contracara de Mabel, por lo tanto una mujer diferente, de una edad diferente y que pudiéramos creer que manejaba los hilos de su marido como poder seducir al joven Bruno para convencerlo de traicionar a su jefe. Un personaje típico del noir y para lo cual también necesitábamos una presencia a la que pudiéramos creerle ya desde el momento mismo en que la vemos en la pantalla.

Conocí a Elli Medeiros hace 15 años en un viaje a Francia al Festival de Toulouse, yo estaba con mi película (inédita) Camino a Santa Fe, y con El Asadito que todavía era un borrador en VHS que proyecté en dos funciones repletas en un apartado del Festival que en el futuro se llamaría work in progress o algo así. Habíamos viajado un grupo de directores argentinos que dimos charlas sobre algo de lo que empezaba a hablarse en ese momento y que tenía que ver con la aparición de nuevas películas o nuevo cine. Pero lo más interesante de los festivales no son las películas sino los encuentros sociales y el conocimiento de gente que seguramente no conoceríamos de otra manera. Los días y las noches se confunden y hoy a la distancia tampoco me acuerdo demasiado de todo, quizás de partes, como la noche en que presencié por primera vez como un dj era aclamado en el escenario de una disco y al día o los días siguientes miraba -sin entender. el entusiasmo que Manu Chao causaba  en un grupo de estudiantes franceses que bailaban su música en un pequeño departamento mientras el alcohol hacía mella en una actriz  que a duras penas ayudé a llegar a su hotel o las noches que con un amigo director fumábamos hachis antes de entrar a ver películas. Fragmentos o postales de una época o de un momento. ¿Por qué hablo de esto? ¿Este es el diario de Brisas Heladas? Porque Elli Medeiros viene desde ese momento hasta aquí, en un viaje espacio temporal que me resulta fascinante. Ella estaba en ese festival como parte de las figuras invitadas o hasta quizás como jurado, la memoria, para algunos ítems, sigue siendo difusa. Pero lo que no olvido es cuando conozco a alguien que tiene cierta singularidad y con la que puedo entablar una comunicación que pasado el tiempo (y los años) sigo manteniendo en el mejor de los recuerdos. Y ese recuerdo que me llega del año 1999 es el de una mujer muy agradable con la que daba gusto hablar y de la que yo no sabía demasiado. Tiempo después me entero que fue la avanzada del punk francés, que compartió escenario con los Sex Pistols y Clash y que en los 80 tuvo algunos temas (más pop) que fueron grandes hits en Francia. Nunca son buenas las comparaciones pero me la imagino como una Debbie Harry o Patti Smith francesa y a su vez más joven y con más glamour.

Luego de ese festival en Toulouse me fui unos días a Paris a la casa de mis amigos Rodolfo De Souza y Marilú Marini, a los que siempre les estaré agradecido por su hospitalidad. Y los recuerdos otra vez se me aparecen como fragmentos o vignetas de un comic. En esos días en París me volví a encontrar con Elli, estuve en su casa, tomamos algo en un bar (creo) y me regaló un disco que todavía conservo, que tiene una recopilación de gran parte de su carrera. Pero Elli también es actriz -por eso mismo está en Brisas Heladas- y volví saber de ella años más tarde cuando la vi en la película Leonera dirigida por Pablo Trapero, en ese muy buen personaje que compone. Y tiempo después nos reencontramos en la virtualidad de Facebook, que pare estas cosas puede funcionar muy bien.

Y en la singularidad de la que hablaba antes, hay que agregar algo: Elli es uruguaya -más allá de que su carrera la haya desarrollado en Francia- y Uruguay en mi cine ha marcado algunos momentos muy importantes: mi primer largometraje, De regreso (El País Dormido) fue filmado con una cámara Eclair que me prestaron desde una productora uruguaya, ya que mi asistente de dirección también fue un amigo uruguayo (Pablo Gutierrez) con el que compartimos un departamento en Cuba durante casi cuatro meses mientras hacíamos unos talleres en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Tiempo después fuimos a Uruguay a colaborar con mi amigo Pablo en una película que filmó en Montevideo. Y mucho más cerca en el tiempo filmé parte de mi film LA PELI en Uruguay en donde participaron actrices uruguayas como Noelia Campo, Natalia Oreiro y Soledad Gilmet. Hay una conexión misteriosa pero muy interesante entre Montevideo y Rosario, algunos han dicho que los rosarinos somos montevideanos sin pasaporte.

Pensando en la actriz que compondría a Carmen pasaron por mi cabeza nombres de los más variados, algunos de actrices muy conocidas en Argentina y también tuve la idea de hacer un casting, pero nada me terminaba de convencer. Y mientras pensaba por donde avanzar  y sentado frente a la compu y ante las preguntas del resto del equipo acerca de quién sería Carmen, de repente se me aparece el nombre de Elli Medeiros e inmediatamente lo comento con parte de mi equipo y les cuento quién es, pero dando por entendido que traer alguien de Europa hacia aquí no iba a ser tarea sencilla ya que nuestra película no es una co-producción por lo tanto hay que hacerlo todo con lo que podamos conseguir nosotros. Pero algunos me dijeron: ¿por qué no le escribís? Y eso fue lo que hice.

El cine tiene algo maravilloso y que es una magia que se transmite entre las personas que comulgan en esta religión de las imágenes y los sonidos, de las pantallas y las cámaras. La ficción en el cine nos enseña que todo puede ser posible y los que hacemos cine nos convencemos que la vida es una prolongación del cine y por lo tanto la concreción de los deseos tiene un alto porcentaje de probabilidad de que se transformen en realidad.

A Elli le encantó la propuesta, el guión, su personaje en la película y la aventura de venir de Paris a Rosario a filmar con nosotros. Tal vez su pasado punk, su pertenencia al Río de la Plata o simplemente su amor por el cine. Lo cierto es que no me había equivocado con ella y mi recuerdo de aquellos días en Francia no engañaban mi memoria. Hoy me siento feliz que el cine o mis películas me permitan mantener esos lazos en el espacio/tiempo, espacio/tiempo que son las coordenadas de construcción del relato cinematográfico. Espacio/tiempo que por momentos se detiene vuelve hacia atrás como en un flashback para estar presente en este presente que a su vez es futuro y futuro pasado, pero en el que nos volvemos a encontrar quienes amamos esta profesión porque nos damos cuenta que todo lo que nos brinda es un poquito más de vida y de felicidad.