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18 junio, 2014

DIARIO DE BRISAS VI – Días de rodaje 1 y 2

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El rodaje termina a las 3 de la mañana, pero mi día termina más tarde. Son las 5 y todavía estoy frente a la computadora mirando no sé que cosa, escuchando a Rod Stewart y su disco Atlantic Cross del año 75 o por ahi, un album plagado de hits. Y por un motivo que todavía no puedo dilucidar me sigue acompañando el tema I Don’t Want to Talk About It.

Pasaron 12 horas. En un rato entro al tercer día de rodaje. Un rodaje calmo, tranquilo con la paz que por momentos creo que es producto de la experiencia y de conocernos todos demasiado y de entendernos casi con una mirada. Y con los nuevos pasa lo mismo. Aquellos que hoy son parte del equipo por primera vez los siento como si siempre hubieran estado. Hay un hilo invisible que une a ciertas personas que seguramente en algún momento de sus vidas se cruzarán con las que están en la otra punta del hilo. Y creo quienes se suman a esta especie de familia con espíritu circense que es un rodaje están enlazadas por esos hilos mágicos que transforman la fantasía en realidad. Como Elli Medeiros que sin haber pisado todavía suelo rosarino, todos la sienten como si la conocieran de hace tiempo o de otro rodaje.

Pero todo tiene sus complicaciones. Los rodajes, aunque calmos, tampoco son sencillos, y las cosas que pueden salir bien también lo pueden hacer no tan bien o hasta de manera errada. Por suerte en el cine podemos repetir, repetir hasta que todo esté en su justo punto, pero claro, tampoco podemos hacerlo de manera permanente. Hay un momento en que debemos confiar que lo que tenemos es lo que vale o al menos es lo que mejor pudimos hacer, porque esa es la manera de seguir adelante.

Primeros días y actores un poco nerviosos que se fueron acomodando. No es sencillo tener en la cabeza la versión teatral de la obra y luego pasar a poner en escena los mismos diálogos pero en el contexto de un set. Hay pequeñas fricciones y eso me gusta aunque por momentos cause incomodidad. Una mala cara, una pregunta fuera de lugar o una respuesta con un tono un poco alto, son necesarias, porque insuflan de más vida un rodaje.  Las tensiones siempre sirven mientras las mantengamos en el tono y la dimensión justa. Pero de esto me encargo yo y por eso mismo no le temo a que por momentos el aire se corte con un cuchillo para que en minuto siguiente todos podamos reirnos de ese instante anterior. De alguna manera somos como una gran familia y sin pequeñas rispideces las familias no serían familias.